En este blog aparecerán una serie de entrevistas a distintos cofrades de nuestras hermandades para dar a conocer su trayectoria y sus opiniones sobre el mundo de las cofradías de Ubeda.
COFRADES UBETENSES
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EUGENIO SANTA BARBARA Y RAFAEL MERELO
PARA LA WEB
RAFAEL OROZCO GARCIA - VESTIDOR DE MARIA STMA. DE LA CARIDAD - PREMIO CRUZ DE GUIA 2008 A LA VIRGEN MEJOR VESTIDA

Nombre y apellidos: Rafael Orozco García. Fecha de nacimiento: 27 de noviembre de 1975, en Úbeda. Estado civil: soltero. Profesión: Licenciado en Derecho, por la Universidad de Granada y Especialista en Protocolo, Ceremonial y Organización de Eventos por la Escuela Diplomática de Madrid, la Universidad de Oviedo y la U.N.E.D. Pequeño currículum cofrade (cargos, cofradías a las que pertenece): En cuanto a mi trayectoria cofrade, he de decir que mi cofradía “matriz” es la Cofradía de Ntro. Señor en la Columna y María Santísima de la Caridad, de la que soy hermano desde 1990, aunque ese dato oficial no se correspondía con mi amor por mis Titulares, que venía desde mi infancia, ya que es la cofradía a la que pertenecía mi entrañable abuelo materno, Angel García Montero. Estoy seguro, de que él me pasó el testigo de su gran cariño y devoción por Ntro. Señor atado por amor a esa Columna, y por la dulce mirada de Nuestra Madre de la Caridad. A finales de los 90, formé parte de la Junta Directiva de la Cofradía del Santo Entierro de Cristo y Santo Sepulcro, desempeñando los siguientes cargos: Vocal de Cultos, Prioste y Secretario. Cargos que tuve que dejar, por la incompatibilidad que surgió al fundar en el año 2001, (junto con Angel Pérez) la Hermandad del Prendimiento, en la que ostenté los siguientes cargos: Vicehermano Mayor, Prioste y Vestidor de Ntro. Señor en Su Prendimiento. Por exigencias académicas, tuve que renunciar a estos cargos. Actualmente, formo parte del Consejo Local de la Archicofradía de María Auxiliadora, en el que llevo varios años, colaborador con la junta de la Virgen del Carmen y el orgullo grandísimo que ha supuesto, para mí, ser nombrado por la Cofradía de la Columna el vestidor de mi queridísima Madre de la Caridad, de lo que siempre le estaré agradecido, pues era algo inimaginable para mí. ¿Qué es para usted ser cofrade? Es una meta por la que debemos luchar cada día. ¿Qué cualidades debe tener un vestidor? Aparte de esto, creo que hay que hay que ser meticuloso, cuidadoso, creativo, saber improvisar, estudiar la fisonomía de cada imagen y ver qué tipo de rostrillo y pecherín le favorece. No soy partidario de dejarme llevar por las modas, creo que cada imagen tiene una personalidad que se debe proteger, pues de lo contrario perdería su identidad. ¿Qué imágenes le gustaría vestir? ¿Cuál ha sido el mejor momento y el más amargo en su trayectoria cofrade? Momentos de alegría han sido muchos: la primera vez que salí de penitente (en la Cofradía de La Columna), la fundación y aprobación del Prendimiento, llegada de Ntro. Señor en Su Prendimiento y de María Stma. del Auxilio a Úbeda, primera estación de penitencia, vestir, junto a su escultor, a Jesús en Su Prendimiento el día de la bendición de la imagen, el inmenso gozo de vestir a María Santísima de la Caridad, verla salir, este Jueves Santo, por la puertra de San Isidoro, … ¿Cuál es para uted el mejor momento de la Semana Santa? ¿Qué momento nos recomienda para ver a su Virgen de la Caridad? ¿Qué añadiría o mejoraría en la Semana Santa de Úbeda?
Pertenezco a tres cofradías de Pasión (Columna, Santo Entierro y Prendimiento) y a dos de Gloria (Ntra. Sra. del Carmen y María Auxiliadora).
Ser cofrade es un estilo de vida, no es una condición de la que nos revestimos cuando nos ponemos una túnica o una medalla, sino que es una manera de entender la vida en dos aspectos: verticalmente, es decir, nuestra intimidad con Dios y horizontalmente, en cuanto a la relación con nuestros hermanos.
Si hablamos de un vestidor de imágenes de la Virgen María, la primera cualidad que creo que debe reunir, es sentir un inmenso cariño hacia Ella y ponerse en sus manos cada vez que haya que vestirla.
La verdad es que me siento plenamente satisfecho siendo el vestidor de mi Caridad y no me planteo nada más.
El momento más amargo fue cuando tuve que renunciar a mis cargos en el Prendimiento, pues cuesta mucho más cuando tú eres fundador de esa cofradía.
Para un semanasantero como yo, cualquier momento de nuestra Semana Santa es el mejor momento, aunque resaltaría las salidas de todas las hermandades y el improvisado museo cofrade que cada año se crea en la Plaza Vázquez de Molina, momentos antes del inicio de la Procesión General.
Hay tantos … Podría decantarme por la salida desde San Isidoro, su paso, entre naranjos, por el Claro, la subida de la calle Rastro, la entrada en la calle Montiel, a su paso por el Convento de la Purísima Concepción, …
Es una pregunta difícil. Sólo pediría dos cosas a nuestra Semana Santa : conservar la CALIDAD de nuestro patrimonio presente y futuro y que cada día crezca, un poco más con nuestros hermanos, la CARIDAD.
MARCOS EXPOSITO MORILLAS - HERMANO MAYOR ELECTO DE LA COFRADIA DE LA SANTA CENA

Fecha de nacimiento: 8 de octubre de 1970. Estado civil: casado. Profesión: Maestro. Pequeño currículum cofrade. Hermano de la Santa Cena desde 1978, siendo cofrade activo desde aquel año, conociendo aquellos desfiles con la Cruz Roja y con muy poquitos hermanos. Por entonces era Hermano Mayor D. Francisco Murciano, cuando en su última Junta General se aprueba la formación de la banda a la que me incorporé en 1984 desde su fundación, estando en la misma más de 20 años y siendo uno de los coordinadores y autor de los textos de la grabación del disco Miércoles Santo en Úbeda en 2004. A la Junta de Gobierno pertenezco desde 1993. D. Miguel Molina fue quien me encomendó la Vocalía de Caridad incorporándome a su vez al Consejo Parroquial en su legislatura, pasando después además a ser Vocal de Cultura, encargándome de la Revista “Compartir” en dos épocas, con D. Miguel Molina y D. Miguel Ruiz. Actualmente, hasta la toma de posesión como Hermano Mayor, soy Vocal de Caridad y Cronista de la hermandad. Como publicación destacable tengo que citar que soy autor del libro La Hermandad Eucarística de la Santa Cena: Historia de su Fundación y Consolidación, editado en 2004. He tenido el honor de ser invitado como participante en diferentes ediciones de las “Jornadas Cofrades” de la Hermandad de la Sentencia y en mesas redondas organizadas por la Cofradía del Prendimiento de Cristo. He colaborado como articulista en diversas de publicaciones de Semana Santa desde 1992. También pertenezco a la cofradía de la Expiración, en la que he sido costalero de la Virgen durante varios años, así como hermano de la Cofradía de la Sentencia desde sus orígenes. Aparte debo mencionar la especial vinculación que me une con la Cofradía de la Virgen del Carmen. ¿Qué es para usted ser cofrade? Contestar esta pregunta de forma completa es simplemente imposible por la multitud de factores que deberíamos tener en cuenta. La pregunta en sí misma sería un buen título para un libro. Lo que sí puedo decir es que el hecho de ser cofrade me lleva directamente al mundo de las vivencias y sentimientos, por consiguiente un mundo complejo por lo intimista y personal. Puedo decir por tanto que hay tantas definiciones de “cofrade” como personas que vivan esta realidad. Lo que sí puedo afirmar como norma general es que cuando percibo que estoy con un verdadero cofrade, normalmente me encuentro alguien que siente la Semana Santa en todas sus dimensiones. Y si aterrizamos en la hermandad propia en particular a la que pertenezca tal individuo, es alguien que difunde estas experiencias y las tiene presentes durante todo el año, y vive esa realidad que le inspira su titular en su cotidianidad. Esas experiencias de las que hablo tienen un trasfondo multidisciplinar, esto es, un sentido religioso, cultural, social e histórico, dimensiones que a grandes rasgos conforman y dan explicación a una hermandad y al fenómeno de la Semana Santa interrelacionados entre sí, y con conexiones que son tan complejas que hacen lógico lo inexplicable. Por tanto creo que el cofrade debe además sentir esa vivencia y la debe llevar a la sociedad en la que esté inmerso con alegría, y dar sentido a las mismas en su vivir diario, estando al día, y siendo todo lo contrario a una persona huraña. Creo además que los cofrades deben ser hombres y mujeres de su tiempo, dando un testimonio moderno de aquellas vivencias (que van más allá de un desfile o de una imagen, si bien ésta sirve de estímulo) que tuvo la suerte de conocer y adquirir en su día, gente actual y sin complejos de ningún tipo. ¿Qué cualidades debe tener un Hermano Mayor? No me atrevo a nombrar cualidades específicas porque temo que no tendría ninguna, aunque en muchas ocasiones se puede llegar al mismo lugar por diferentes caminos, con unos talentos o con otros. Diferentes modos de ser y sentir nos pueden llevar al mismo fin deseable. Lo que sí creo es que un Hermano Mayor debe, como mínimo, tener enorme conciencia de equipo con su Junta Directiva como base principal, eso es capital. Empezando por ahí como premisa debe ser capaz de aglutinar a los diferentes sectores de la cofradía para orientarlos hacia unos objetivos y fines que deben ser claros en el seno de la cofradía. El Hermano Mayor y su equipo, debe ser un motor de arranque para que a su vez se ponga en funcionamiento el motor principal que no son ni más ni menos que los hermanos de “a pie”. Está claro que esto sólo se puede hacer desde el conocimiento histórico y social de la hermandad, para saber en qué ámbitos nos podemos mover y qué decisiones pueden estar en consonancia o no al sentir de la misma. El Hermano Mayor debe entonces crear el clima y usar las estrategias necesarias que hagan percibir al resto de la cofradía que ésta pertenece sólo a ellos, y que no se deben ver lejos de los dirigentes, ni de ningún tipo de función en la misma. Que los enseres son de todos, y no “los sacan siempre los mismos”, que la casa es de todos y que ese es el sentido de la cofradía que debe ser un centro abierto. Un hermano mayor debe así dinamizar en la medida de lo posible al resto de hermanos con dosis de ilusión e inculcando autoestima y optimismo en la Junta Directiva que irradie a todos. En definitiva estamos hablando de hacer protagonistas de la historia de la hermandad a los cofrades, nunca a los dirigentes que deben simples piezas de engranaje. Esto es muy complicado, casi utópico, pero deseable como cualidad y una pretensión del que os habla. ¿Cuáles son los proyectos pendientes en su cofradía? No podemos hacer un decálogo o una relación de proyectos de manera improvisada o de forma impulsiva e irracional sin una evaluación y análisis previos de la situación de la hermandad. Hemos de tener un diagnóstico claro de dónde hay que incidir, de dónde partir para mejorar y dónde sólo hay que mantener lo que haya porque la situación es aceptable. En este análisis, grosso modo, vamos en un principio a hacer dos grandes apartados para ir haciéndonos un esquema claro de este diagnóstico. Diferenciaré lo que tiene un buen desarrollo en la actualidad y lo que es claramente mejorable. En este sentido la hermandad tiene algo que supera con nota en mi opinión, y es el funcionamiento del grupo joven y banda que últimamente tiene una unión especial y unas ganas de trabajar enorme. La banda (donde conviven los más jóvenes) siempre ha sido necesaria y capital desde que existe, no sólo por lo bien o mal que pueda sonar o la calidad que atesore, sino por el valor humano que en la hermandad aporta. Esta situación debe mantenerse y potenciar. Por otro lado también está muy en auge la vida que tiene la casa de hermandad que poco ha poco está pasando de ser una “casa-almacén” hacia un lugar de convivencia. No sólo su conservación física es admirable, sino su vida y lugar de encuentro, en esto tiene mucho que ver la vocalía de patrimonio que trabaja y seguirá trabajando en este sentido. Por otra parte, como he indicado, hay otros aspectos donde hay que poner mayores esfuerzos porque, digamos, se han desvirtuado a lo largo de la historia por diferentes cuestiones. Es capital conocer en una hermandad como la Santa Cena su sentido fundacional, que nació con unas características muy bien marcadas y con un sentido tan rico como, en ocasiones, desconocido. Estoy hablando de la fidelidad a su historia y el sentido que inspiró la fundación de hermandad. Esa recuperación claro objetivo y responsabilidad de los dirigentes simplemente porque es la propia razón de ser de la cofradía. El deterioro progresivo estructural tiene muchas causas que no vienen al caso, fruto de los diferentes avatares que han provocado épocas históricas pasadas y en otras ocasiones la ignorancia. Esta historia se construye sobre tres pilares básicos, tres elementos claramente diferenciados que le dan sentido a la hermandad desde su origen: El Carácter Sacramental de la hermandad y la presencia del Santísimo Sacramento en la Cofradía. La Caridad como actividad principal y el marcadísimo Carácter Mariano de la cofradía que nace simplemente por la conmemoración del dogma de la Inmaculada Concepción en 1954. Es nuestra responsabilidad recuperar estos elementos para retomar el rumbo de la cofradía y darle su pleno sentido. De estas premisas emanarán los diferentes proyectos para desarrollar nuestra hermandad en plenitud. ¿Cuál ha sido el mejor momento y el más amargo en su trayectoria cofrade? En mi cofradía los mejores momentos: todos. Tengo entrañables recuerdos de mis primeros años de ilusión de niño, de ver llegar a la Cruz Roja, de las fiestas en “El Lagunas” comiendo churros con chocolate, recuerdo con gran alegría la primera vez que se juntó nuestra banda para empezar a escribir historia y todo esto me ha acompañando desde la niñez… en definitiva la pura evolución de la hermandad, de cómo esa pequeña cofradía crecía y crecía, y yo era partícipe y testigo de ello. Todo lo vivido ha sido estupendo y entrañable. En cuanto a los momentos amargos, no puedo decir ninguno. No creo que un chaparrón o una rotura sea un “momento amargo”, son hechos que entran en la normalidad y que hay que tomarlos con tranquilidad y sin radicalismos absurdos. Lo único que puedo decir es que hay algunas cosas que me gustan menos, circunstancias de puertas para adentro, pero que me resultan a la postre irrelevantes. ¿Cuál es para usted el mejor momento de la Semana Santa? Los mejores momentos son los prolegómenos y el ambiente que se crea en los días anteriores a la Semana Santa. Cuando Úbeda despierta de su letargo invernal y todo se prepara para esta Semana yo siento un especial cosquilleo y alegría en mi ser… después todo se evapora con una enorme facilidad, la Semana Santa es volátil y ese es uno de sus atractivos. En los momentos cofrades propiamente dichos todo tiene su encanto, Úbeda nos regala un entorno inigualable y un ambiente excepcional en todos los sentidos. Úbeda y sus habitantes se despiertan en primavera. ¿Qué momento nos recomienda para ver su cofradía? Alguien dijo una vez que nuestra cofradía en la calle “tenía luz” y eso es cierto. La hermandad es bonita allá por donde pasa y ese paso desprende algo especial, pero sin duda uno de los grandes aciertos de la hermandad es haber cambiado el recorrido íntegramente por el casco histórico, algo que amplifica esta estampa. Cualquier momento en ese marco Patrimonio de la Humanidad es inigualable y esa la gran suerte de cualquier hermandad ubetense que allí se hace más bella si cabe. Si a eso añadimos el Paseo del Mercado, la Calle Montilel… no hay momento que no merezca la pena. Sin embargo debo señalar que cuando el Viernes Santo la Cofradía regresa a su templo hacia arriba por la calle San Nicolás que prácticamente está desierta, tiene un ambiente inexplicable de especial recogimiento y reflexión. Es una sensación muy gratificante ver cumplida un año más la tradición llegando a San Nicolás el Viernes Santo. ¿Qué añadiría o mejoraría en la Semana Santa de Úbeda? Lo que hace falta es una enorme dosis de autoestima y no tener complejos a la hora de hacer las cosas como nuestros antecesores nos enseñaron, eso no impide que haya un afán de superación y renovación, pero con la vista puesta en la Semana Santa con su sello ubetense. Nos cuestionamos demasiadas cosas y se ha creado una estúpida y perversa crisis de identidad que nos está llevando a no sé dónde. Añadiría más poder a una Agrupación de Cofradías que fuese respetada y de la que todos nos sintiésemos parte activa con claros fines y objetivos. A veces parece que la Unión es más un estorbo que una ayuda, craso error. También hace falta que el personal conozca lo que realiza y el enorme calado histórico que tiene cada uno de los actos que realizamos en la hermandad y el valor cultural de la reproducción de esos ritos año tras año. Quitaría las decisiones sin sentido ni justificación que se dan en las hermandades, así como los elementos que se muestran inconexos con el sentir del pueblo ubetense y con la cultura que tenemos en esta parte de Andalucía, muy diferente a la de otros lugares, por lo que esta manifestación debe igualmente diferenciarse. El personal tiene un concepto equivocado que debemos mejorar en la Semana Santa de Úbeda, que más que mejora es eliminación de hechos distintivos propios y la incorporación de algunos elementos que me temo tendrán difícil cuajo. No hay mejores o peores semanas santas, eso lo debemos tener claro. Empiezo como acabo: la semana santa es una sensación, y no cambio ésta por ninguna.
Nombre y apellidos: Marcos Expósito Morillas.
El Angel se dirigió a las mujeres y les dijo: "Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho". (Mateo 28, 5-6)