(Fotografías: José Luis Latorre Bonachera)

Difícil es para un amante de la Semana Santa quedarse con un único momento de una cofradía. Nunca he llevado muy bien las disyuntivas, y menos en Semana Santa, por lo que he intentado no perderme ningún momento de nuestras cofradías. Y ahora, tengo que hacer justo lo contrario, indicarles un lugar, a lo sumo dos, en los que ver cada cofradía. Y lo tengo merecido, pues fui yo el que ideé estos artículos, que se encargan siempre al Exaltador del año anterior. Por ello, antes de empezar, les diré que vean las procesiones todas las veces que los horarios y sus fuerzas les permitan. Busquen nuevas perspectivas, esquinas, callejones, plazas monumentales o calles del casco antiguo, y sobre todo, cambien de un año para otro. Les aseguro que se llevarán agradables sorpresas.

Pero es necesario ser breve, por lo que voy a dar unas breves pinceladas de dónde y cuándo se puede disfrutar de todas y cada una de las cofradías de Úbeda. No deben de entender esta lista de manera exclusiva, como si esos fueran los únicos lugares buenos para ver la procesión. Por ello, voy a señalar también los momentos más multitudinarios de la Semana Santa de Úbeda. Si va tanta gente, será por algo.

El Domingo de Ramos, es el día mágico del primer contacto con un penitente. Quizás usted sea, como yo, de los impacientes. Vaya entonces a ver juntarse el guión en la Avda. de la Libertad, junto a su casa de hermandad. Después, no debe perderse la Hermandad del Borriquillo en la Plaza Vázquez de Molina, con los últimos rayos de sol iluminando las imágenes. No se pierda la entrada, con un magnífico castillo de fuegos artificiales que llenan de alegría la noche.

El Lunes Santo, tendrá que esperar hasta las 9 de la noche. Hoy, como los dos próximos días, solo hay procesiones por la noche. Podrá aprovechar para visitar las iglesias, y ver los tronos en la quietud y el silencio, apreciando detalles que le pasarán desapercibidos en la calle. Cuando los últimos rayos del Sol toquen la torre del Salvador, toda Úbeda bajará a ver salir la Gracia por la puerta de la Consolada de la Iglesia de Santa María. No seré yo, aquí ni en ninguna otra parte, quién le diga que no vaya. Pero le voy a invitar a descubrir un momento: su paso por las calles del Barrio San Lorenzo, que cada vez siente más suya esta Virgen. Condestable Dávalos, Plaza de San Lorenzo, Cuesta de San Lorenzo y Puerta de Granada, son lugares magníficos para disfrutar de esta cofradía en un entorno que nos traslada a otra época. ¡Ah! No se pierda el magnífico trono y palio. El mismo Lunes Santo tiene otra cita, con la Hermandad de Costaleros, que celebra su Vía Crucis a las 9 de la noche en Santa Clara. Le aconsejo que se acerque, y vea otra manera de vivir la Semana Santa, sin lujo ni boato.

Tendrá que esperar hasta el Martes Santo por la noche, pero la espera merece la pena. El portentoso crucificado de la Noche Oscura saldrá con su silente cofradía. Como preparación a los días que llegan, nada mejor que realizar el vía crucis con la hermandad.

Ya estamos en el ecuador de la Semana Santa, el Miércoles eucarístico de Úbeda. De nuevo a las 9 de la noche, saldrá la Cofradía de la Santa Cena desde San Nicolás. No se despiste, han cambiado el recorrido en gran parte. Por ello, le aconsejo uno de los nuevos lugares por los que va a pasar: colóquese junto a la Casa Rectoral de Santa María, de manera que disponga de una buena vista de Juan Montilla, hasta la Plaza del Ayuntamiento. Podrá disfrutar, por primera vez, el grandioso paso subiendo la cuesta y girando la difícil curva que lo llevará ante de la puerta principal de Santa María. Fíjese también en la original túnica, inspirada en las ropas hebreas.


Comienza el Jueves Santo, ya no hay tregua. Ahora tiene que encontrar un difícil equilibrio entre guardar fuerzas y no perderse nada. A las 11 y media de la mañana va a salir la Oración desde Santa María que ,conforme vaya avanzando el día, irá sumando espectadores. Como la anterior, realiza un cambio de itinerario, que va a llevarla por la calle Jaén, Plaza de San Pedro y Juan Pasquau. Mi consejo es que la vea precisamente en esta plaza, pegado a la tapia del Monasterio de Santa Clara. Allí podrá apreciar mejor el grupo escultórico de la Oración en el Huerto, en un entorno que le llevará a siglos pasados.

Coma rápido, en cualquier bar, pues ya está la banda de la Columna en la calle. A las 4 y cuarto subirá el Rastro, dando ejemplo de orden y de sentido de hermandad. Si puede, acuda a la subida del guión, pero adelántelo por la calle Gradas, para ver la salida. A pesar de la hora, habrá todo un gentío, por lo que quizás tenga que contentarse en verlo de lejos.

Sin pararse, baje a la Paseo del Mercado (le han puesto ahora Primero de Mayo), podrá ver a dos cofradías seguidas. Primero, un río de capas cárdenas pasará ante sus ojos. Casi sin descanso, y en sentido contrario, podrá ver una magnífica centuria romana que lleva a Cristo humillado y maniatado. Los rojos y amarillos de las capas se mezclarán con los colores del atardecer, produciendo un cuadro inigualable.

A las 10, Cristo saldrá, ya crucificado y muerto desde la iglesia de San Miguel, ante una silenciosa muchedumbre. La Buena Muerte es llevada directamente sobre los hombros de los hermanos. Es conveniente, y sencillo, verlo muy de cerca, lo que puede hacer en las calles Corazón de Jesús, y Narváez, donde reinará el silencio y el recogimiento.

  


Sin solución de continuidad, llegará el Viernes Santo. Cuando aún no se hayan extinguido los ecos de los tambores roncos de la Buena Muerte, sonarán los clarines de la Banda María Santísima de las Penas. Un río de gente subirá desde toda Úbeda hasta la iglesia de Santa Teresa, para ver como el Señor de la Sentencia es llevado con mimo por sus costaleros, a los sones de su banda. Pero le aconsejo que espere para verlo en el Casco Antiguo, pues sobre las 3 de la mañana bajará hasta el Monasterio de Santa Clara, para realizar Estación de Penitencia ante el Santísimo. Un acto sobrio, solemne e íntimo. No se lo pierda, le causará una profunda huella.


Descanse un poco, si puede. Todavía queda mucho día y no puede perderse, a las 7 de la mañana, la impresionante salida de Jesús Nazareno, con las primeras luces del alba. Le impresionará el río de tulipas que bajan por el Pasaje que lleva el nombre de su titular. Después, mientras suena el Miserere, podrá escuchar el silencio, que solo se atreverán a romper los pajarillos que saludan a la mañana.

Tómese un respiro, pero no se entretenga, a las 10 y media va a salir la Caída desde Santa María. Le sugiero que vea esta cofradía, ya entrado el día, sobre las 11 y media de la mañana, en la Plaza de Andalucía. Sitúese junto a los portalillos de Hidalgo, de manera que vea a la Caída subir por la Corredera, pero también domine la portada Sur de la Trinidad. A esa hora podrá disfrutar del ambiente del Viernes Santo en Úbeda. Las calles llenas de gente, un – esperemos- sol magnífico que proporciona un ligero calor, sobre todo si usted ha decidido vestirse como les gusta a los ubetenses en ese día -con sus mejores galas- Fíjese en la magnífica talla del Cristo, de Benlliure, y repare en sus potencias de oro.

  

Comprobará, cuando pase, que mucha gente no se mueve de allí. Y no es para menos, pues está a punto de presenciar como Cristo muere en la Cruz, en la Lonja de la Trinidad. La espectacular salida de la cofradía de la Expiración, se ve aún más embellecida por el paso de la Virgen de los Dolores, llevado sobre los hombros de sus hermanos, meciéndose a los acordes de la Banda de la Guardia Civil, un Cuerpo que tiene una larga historia de unión con la cofradía.

De nuevo, procure descansar, aproveche para tomar algo en los bares que hay en el recorrido (no hay muchos, y están llenos, pero merece la pena) y no se pierda la cofradía de las Angustias. Le aconsejo que la vea por la Calle Ancha, sobre las 3 de la tarde. Contemple el paso, llevado a hombros a los sones de la Banda de la Sentencia, que desde 2002 lo acompañan.

Ahora puede concederse un buen rato para el reposo. Tiene hasta las 7 menos cuarto, pues no se puede faltar cuando la Soledad suba en volandas la Cuesta de la Merced, y hay que llegar pronto o no le será posible atravesar el gentío. Posiblemente piense por donde va a pasar el trono, si no queda espacio vacío. Pero cuando empiece a subir, se hará un camino por el que pasará la Reina de San Millán, llevada por los corazones de sus costaleros.

Una vez salga del tumulto, callejee, por el centro de Úbeda. Le sorprenderá ver penitentes de todos los colores, bandas y tronos en traslado. Se acerca la General, más de 2000 penitentes, 11 cofradías y 19 tronos van a salir a la calle. Busque algo para cenar, alquile una silla en la Plaza de Andalucía, y aproveche, con la seguridad que le da tener sitio guardado, para bajar a la Plaza Vázquez de Molina, y ver como se organiza, en un entorno magnífico, la procesión Magna de Úbeda. Cuando la Oración enfile la calle Juan Ruiz González, vuelva hacia la Plaza, y tenga en cuenta que parte del camino va a estar ocupado por la procesión, por lo que será necesario callejear. Disfrute de la procesión, en la que podrá ver la Pasión de Cristo, hermoseada por túnicas multicolores, marciales bandas, ricos tronos y magníficas tallas. Tras la procesión, acérquese al Mercado de Abastos. Va a asistir a un espectáculo impresionante: la Virgen de la Soledad va a despedirse de su Hijo muerto, sobre las 2 y media de la mañana, en un acto sencillo y emotivo, en el que gran parte de los espectadores, visten aún la túnica de su cofradía que algún día será su mortaja. Después, si aún aguanta, baje a Santa María y vea como se encierra en silencio el Santo Entierro.


Ahora sí, descanse. Tiene todo el sábado para hacerlo, y no se preocupe si oye tambores, a todos nos pasa. Por la noche, acérquese a cualquier iglesia, y participe de la Vigilia Pascual, la fiesta más importante de los cristianos.

Al fin llega el Domingo de Resurrección, un día brillante, en el que celebramos la Resurrección de Cristo. Lástima que sea el último de Semana Santa, y eso pesa. Ahora, todo nos parece que ha sido un sueño: las tallas, las nubes de incienso, los tambores redoblando, las brillantes cornetas, las multitudes enfervorizadas... Pero sobre todo, hemos visto nada menos que a Cristo, como entraba en Jerusalén, y cenaba con sus apóstoles. Después lo hemos visto sufrir diversas torturas, ser condenado, llevar la cruz y al fin morir. Además, hemos visto el dolor de su madre, que se acrecentaba conforme pasaban los días. Ahora vemos que no ha sido todo en vano: Cristo ha Resucitado. Para disfrutar de este momento, el mejor sitio puede ser el Paseo del Mercado, una de las plazas mas entrañables de Úbeda.

Cuando pase, baje a la Plaza de Vázquez de Molina. Va a salir en procesión el mismísimo Jesús, en su Sagrada Forma Sacramentada. Lo lleva la cofradía del Santísimo, que tiene tal privilegio. Hará un pequeño recorrido por la plaza. Después, apure hasta el último momento de la Semana Santa, nos quedan casi un año hasta la próxima.

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