MATANDO EL TIEMPO PERO POR ORDEN JUDICIAL

En Úbeda, justo cuando daban las diez y diez de la mañana de ayer, el tiempo se paró en 88 relojes. Todos dejaron de funcionar a la vez. Y con un simple gesto, se logró silenciar su tic-tac. Para ello no fue necesario llamar a un nuevo Uri Geller ni a cualquier otro mentalista, así que no se apresuren a alertar a ‘Cuarto Milenio’ o a ‘Tú sí que vales’. Bastó con que un operario municipal accionara el motor de un rulo-compactador (una pequeña apisonadora) y pasara por encima de las pequeñas máquinas del tiempo de pulsera.

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ALBERTO ROMÁN – Ideal Digital.

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