"Y
apartándose de ellos como la distancia de un tiro de piedra, hincadas las
rodillas, hacía oración,
diciendo: Padre mío, si es de tu agrado, aleja de Mí este cáliz: no obstante,
no se haga mi voluntad,
sino la tuya. En esto, se le apareció un ángel del cielo,
confortándole."