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En este mundo nuestro tan bien comunicado, en el que cualquier desplazamiento se realiza en tiempo record y cualquier noticia llega hasta nosotros en segundos después de gestarse, gracias a la perfección y alto grado tecnológico que los transportes y los medios de comunicación social han adquirido y más aún siguen adquiriendo día tras día; en este mundo, digo, se suceden semana a semana, mes a mes, año tras año una serie de celebraciones y conmemoraciones que nos recuerdan acontecimientos que no deberíamos olvidar y que nos deberían incentivar a solucionar situaciones, que no son todo lo sociales y humanitarias que debieran, para que la convivencia alcance cotas de bienestar y bonanza dignas del progreso que la humanidad ha alcanzado con tantos y tantos avances tecnológicos, sociales, políticos, económicos y humanos como en estas últimas décadas hemos experimentado.
El mes que estamos terminando, Octubre, que yo recuerde y haya podido saber, ha traído a nuestra consideración cuatro días, cuatro fechas, que han podido pasar más o menos desapercibidas para cada sector social de la población al que se han dirigido.
El 12 de Octubre, en el que conmemoramos el “Día de la Hispanidad” con todos los actos y celebraciones políticas, militares y religiosas que en los distintos pueblos y ciudades de España e Hispanoamérica se realizaron para resaltar ese día, destacando el desfile de nuestras Fuerzas Armadas y las ausencias significativas en el mismo, las celebraciones en los Acuartelamientos de la Guardia Civil, las Fiestas Patronales de Aragón y de muchos otros pueblos de la geografía española….
El 16 de Octubre, que se nos presentó como el “Día Mundial de la Alimentación” y que tan poco eco y trascendencia ha tenido entre nosotros y en los grandes medios de masas, quizás porque el problema, que se denuncia o se quiere traer a nuestra consideración, a muchos de nosotros ni nos incumbe ni nos afecta de lleno; pero ahí está sangrante y vergonzante; y su finalidad no es otra que concienciar sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. Los avances que se habían conseguido hasta el momento han sufrido un fuerte retroceso en 2010, ya que el número de personas que vive bajo condiciones de extrema pobreza ha aumentado en 64 millones, alcanzando ya los 1.400 millones de personas. Y de continuar con esta tendencia, el primero de los “Objetivos del Milenio: Reducir la pobreza extrema y el hambre a la mitad para 2015”, no se cumplirá; y de este objetivo dependen en gran medida los otros siete restantes. (Datos tomados de “Lápices para la Paz”). Y como “Obras son amores, y no buenas razones”, hechos y resoluciones efectivas es lo que el mundo necesita para ser más humano y solidario, menos ambicioso y egoísta.
El 17 de Octubre, una fecha después, se celebró el “Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza”. ¿Cuántas personas nos enteramos de tal celebración? ¿Qué difusión y eco tuvo en prensa, radio y cadenas de televisión? Por lo que he podido leer, a nivel eclesiástico, nuestro Sr. Obispo, D. Ramón del Hoyo, sacó a la luz una Carta Pastoral, en la revista diocesana “Iglesia en Jaén”, aludiendo al tema y de la que entresaco algún párrafo interesante. Dice D. Ramón: “Noble aspiración (la de erradicar la pobreza) de los Gobiernos más poderosos de la Tierra, en un Mundo de hambre en que el 80% son pobres.” (…) “Los grandes poderes económicos impiden políticas destinadas a repartir los bienes que son de todos, a pesar de que los avances tecnológicos actuales permitirían que fueran suficientes para erradicar el hambre y la pobreza a nivel mundial” (…) Y concluye su Carta diciendo: “No podemos quedarnos de brazos cruzados. El Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia nos hablan de que sólo encontraremos respuestas humanas, cuando se ordene la economía al servicio de la dignidad de toda persona contra el empobrecimiento y teniendo presentes como a los primeros a los pobres y familias necesitadas”
El último de los días reseñables de este mes de Octubre ha sido el 24, “Día Mundial de la Misiones- DOMUND- o de la Propagación de la Fe”. ¡Qué recuerdos tan entrañables de mi infancia, con niños de todos los Colegios, en sana competencia, haciendo cuestaciones por las calles y domicilios de la ciudad; con esas huchas de cerámica o porcelana multicolores, cabezas de negritos, de indios, de chinitos…! Hoy somos más cómodos, nos da más vergüenza, nos agobia lo sencillo y espontáneo, nos atemoriza hacer el ridículo…No sé qué nos pasa; pero también he de reconocer que muchas personas son bastante más espléndidas, cuando de ayudar a causas nobles se trata. Y ésta la de ayudar a las Misiones es una de ellas.
Podemos estar plenamente seguros y totalmente convencidos de que el dinero que se dona para las causas y empresas de la Iglesia llega íntegro a su destino, como reiteradamente se ha comprobado por personas ajenas a la Iglesia y tras las comprobaciones realizadas por las inspecciones civiles.
El lema de este año ha sido: “Queremos ver a Jesús”, para interpelarnos si realmente queremos ver a Jesús y para recordarnos que tal vez nosotros, los hombres y mujeres de hoy, satisfechos de todo, no lo deseamos tanto, pues Jesús cambiaría nuestros esquemas si realmente le dejamos entrar en nuestras vidas. ¡Cuántas prioridades hay antes que la de conocer a Jesús; lo último, y si acaso, es conocerlo a ÉL!
Por eso el día del Domund no es sólo una fecha anual, en que recordamos y ayudamos a las Misiones y a sus Misioneros de más allá de nuestras fronteras y de los países de otros continentes, sino también es el día de las Misiones en nuestro país, en nuestros pueblos y ciudades, en nuestro entorno más inmediato para hacer realidad el mensaje del Lema de cada año.
Y en lo referente a la colaboración económica que se nos pide y a las cuestaciones que se realizan sólo señalar brevemente que con tales recursos económicos se procura ayudar a muchos de los 840 millones de personas desnutridas que hay en el mundo; a muchos de los 1.200 millones que viven con menos de un dólar diario; a muchos de los más de 113 millones de niños de países en vías de desarrollo que carecen de una enseñanza básica; a muchas de las mujeres que forman el sector más pobre entre los pobres y representan el 70% de los que están en absoluta pobreza; a muchos, en fin, de los 91 niños de cada 1.000 que mueren antes de cumplir los cinco años; y para más aún, para construir hospitales, dispensarios, escuelas, viviendas, pozos de agua potable, cultivos….que los Misioneros seglares y religiosos intentan hacer sin esperar nada a cambio: simple y llanamente por AMOR y como consecuencia de que ellos y ellas SÍ han encontrado a JESÚS y lo han dejado formar parte de sus vidas.
Cada mes, cada semana nos traen algún “día de…”. Quizás ya sean demasiados y no podamos centrar nuestra atención y nuestro esfuerzo en tantos; pero ahí están como reclamo y advertencia para que seamos conscientes de que en este nuestro mundo hay todavía mucho que corregir y mucho que cambiar. Fernando Gámez de la Blanca – Colaborador
A pesar de los tiempos que corren para la economía de las familias y para otros muchos aspectos más de la vida de los españoles, este verano hemos dejado bastantes de nosotros, lo ideal hubiera sido que todos, nuestras ocupaciones habituales y hemos buscado el descanso, la tranquilidad, la paz o la diversión, el disfrute y el cambio de actividad y de lugar para pasar unos días, más bien pocos, de vacaciones; de esas merecidas vacaciones, a las que todos tienen derecho y de las que todos no pueden disfrutar. Y claro la situación nos ha llevado a muchos a gozarlas de una manera sencilla, austera y breve, acudiendo a aquellos lugares donde se encuentran algunos de nuestros familiares, que por una u otra causa viven lejos de nosotros, y a los que, aprovechando las vacaciones, visitamos para mantener el contacto, reavivar los recuerdos y acrecentar el cariño que la distancia, que nos separa, puede enfriar. Nosotros hemos sido una de esas familias que han aprovechado también estas vacaciones para reforzar lazos con algunos de los parientes que tenemos por diversas tierras de España. Y hemos llegado hasta el Bierzo, y más concretamente a Fuentes Nuevas, idílico lugar para el descanso, una de las pedanías unida ya a la sin par Ponferrada, capital de la Comarca y populosa ciudad, industrial, minera y comercial; bella, limpia y acogedora como sus gentes; verde y rica de agua, huertos, frutales y viñedos; cargada de historia y por muchos motivos más encantadora. Nuestra visita ha coincidido con las fiestas de la Virgen de la Encina, Patrona de la Ciudad, y la “Encinina” y hemos podido disfrutar de algunas de las actividades que para estos días estaban programadas, dentro de la moderación propia que los tiempos exigen, y a la que sus Munícipes se han atenido con ejemplaridad. Allí vimos un rinconcito de Úbeda en el stand que en la Muestra de Cerámica nuestro artesano Juan “Tito” tenía montado, como suele ser costumbre en él desde hace tiempo por las fiestas de la ciudad. Tuvimos ocasión de saludar a muchos paisanos de nuestros pueblos de Jaén, de Almería…, e incluso saludamos al presidente de la Casa, D. José Luis Correa, sevillano él, de Écija, así como a algunos de los directivos y señoras, que como unos más servían, atendían y hasta actuaban en la gala, que, como no podía ser de otra forma, estuvo amenizada con nuestros cantes y bailes por sevillanas, magníficamente ejecutadas por una pareja de niños, David y Laura, y por diversos grupos de bellas señoras, que con sus castañuelas y mucha clase, estilo, sangre andaluza y belleza del sur heredada e impresa en sus genes, sin obstáculos de edad, nos deleitaron. Pusieron el broche de oro a la velada, con el magistral baile del pasodoble, una pareja, esposos ellos, que dirigen la escuela de baile que la Casa de Andalucía tiene en el Bierzo para que las generaciones, de raíces andaluzas pero ya nativos de aquellas tierras leonesas, no olviden nuestro folclore y cultura. ¡Enhorabuena a la directiva y asociados de la “Casa de Andalucía”! Encomiable labor la que realizan. Ejemplar actuación en una tierra maravillosa que los acogió en su día siendo hoy su segunda “patria chica” y desde la que no olvidan a su Andalucía. Enhorabuena también a las Autoridades que les ayudan y les facilitan, sin falsos celos ni resquemores, la labor de hacer “patria chica” en sus Ciudades y en su Región autónoma de Castilla-León. Y como estos andaluces-castellano-leoneses, tantos y tantos otros esparcidos por las tierras de España bien en Cataluña o en el País Vasco, bien en Madrid o en Levante, bien en Baleares o Canarias…; pero siempre con las raíces de su tierra a flor de piel y en el fondo de su memoria y de su corazón, llevando la alegría, la hospitalidad y el cariño de sus personas a todos los que les rodean estén donde estén. Vayan desde esta líneas mi admiración, mi agradecimiento y mi recuerdo emocionado para los andaluces del Bierzo, que tan buen rato nos hicieron pasar, y para todos los demás andaluces, que esparcidos por las tierras de España, dan el testimonio del “ser andaluz” entre el resto de los españoles, mostrando la verdad profunda de nuestra idiosincrasia. Fernándo Gámez de la Blanca – Colaborador
También estuvimos en la caseta-carpa que la “Casa de Andalucía”, con la inestimable colaboración del Ayuntamiento de Ponferrada, había montado en un extraordinario parque de la ciudad. Allí pudimos asistir a la gala que había organizado la Casa, mientras degustábamos los productos típicos de nuestra tierra, maravillosamente preparados y cocinados por las esposas de los socios. En un ambiente verdaderamente familiar, de alegría, de cordialidad y cariño, como es el carácter de los andaluces, pasamos la noche.
¡Un abrazo para todos y para todas!
Hoy comienzo esta colaboración con una gran desazón, incluso diría más con desencanto profundo y con rabia contenida. Y es que no acabo de entender las actuaciones, bajo mi punto de vista, tan desacertadas con las que día tras día nos sorprenden los gobernantes de turno en momentos de crisis. Si, qué duda cabe, de crisis; pero por lo mismo tales actuaciones y las decisiones que conllevan no deberían agravar más esa incómoda situación que desde hace tiempo venimos padeciendo y de la que, si Dios no lo remedia y todos no nos lo proponemos con esfuerzo e ilusión, tardaremos aún mucho tiempo en salir. Es inconcebible que personas que han dado el trascendental paso en sus vidas de servir en la política a los demás, buscando el bien común de todos, se equivoquen una y otra vez, no tomen decisiones acertadas y sigan como si nada pasara. Y lo que es peor que sean jaleados, aplaudidos, disculpados y defendidos todavía por un gran sector de medios de comunicación y de esa misma sociedad a la que están llevando a la ruina y al caos. Claro, lo más seguro es que a estos “palmeros” de tales políticos no deberá afectarles mucho, ni a sus intereses ni a sus bolsillos, las decisiones desacertadas que sus mentores toman. Porque si no, díganme ustedes, ¿es concebible que en nuestra provincia de Jaén, tan denostada, tan olvidada, tan marginada y a la vez tan rica y variada en recursos agrícolas, medioambientales, culturales, turísticos, comerciales…, en los recientes recortes debidos a la crisis, se le haya paralizado el único proyecto que a nivel nacional, la construcción de la autovía A-32, nos tenía ilusionados y llenos de esperanza por las ventajas que el mismo supondría para nuestra apertura al Levante español y para el progreso de nuestra economía y desarrollo? ¿Se entiende como algo razonable ese recorte? O más bien haya sido algún “castigo” para la sufrida Jaén, semillero abundante de votos para el partido que sustenta al Gobierno de la Nación, porque somos tan sufridos y comprensivos que una vez más nos callamos, echamos “balones fuera”, corremos un tupido velo sobre tales actuaciones y hasta disculpamos y tratamos de comprender la jugarreta que nos han hecho. ¡¡No acierto a comprenderlo!! Es más, para mí, es del todo intolerable que, suponiendo que los políticos que nos representan a los jiennenses en el Parlamento (y no dudo que lo habrán hecho) se hayan opuesto a tal decisión, es intolerable –digo- que su “peso político” sea tan poco o su sumisión haya sido tal que no hayan conseguido del Ministro de Fomento que esas obras no se paralizaran; que no hayan argumentado con pasión y no hayan defendido con uñas y dientes el proyecto ya iniciado y que tantos beneficios nos podría reportar. Que no hayan hecho caso de los dos parlamentarios del PP, los señores Nasarre y Puche, casi puedo entenderlo porque están en la oposición; pero que a las señoras Gámez y Medina y sobre todo a los señores Quirós y Reyes importantes cargos en el PSOE provincial y, ya lo más incomprensible de todo, que al señor Zarrías, encumbrado desde Andalucía a los más altos cargos estatales, no los hayan escuchado ni hayan podido conseguir la paralización de la medida tomada, no lo entiendo, ni lo entenderé nunca. Y no me atrevo a pensar en “otras razones” por las que tales notables políticos jiennenses no hayan hecho valer su influencia, sus razonamientos o su postura intransigente ante las medidas tomadas. Las excusas y “paños calientes” que nos están ofreciendo tanto nuestro Alcalde, como el Sr. Reyes, como los dirigentes de la Junta no nos convencen y, si me apuran, nos exacerban más a muchas personas, que vemos cómo nuestra provincia y especialmente las comarcas por donde discurría la A-32, nuestra Loma, nuestras Villas y esta parte oriental de nuestra provincia van languideciendo, se van quedando en el ostracismo y van perdiendo oportunidades para despegar en lo económico, lo turístico, lo agrícola, lo industrial y lo social. Esperemos que no suceda con la autovía A-32 como con la línea férrea Baeza-Utiel, que, a pesar de estar realizado el trazado y casi toda la infraestructura de la misma, se durmió su puesta en marcha en el “sueño de los justos” entre papeleos y burocracias hasta que acabó por morir y desaparecer. O no suceda lo mismo con el sueño de los ubetenses de ver activada y puesta en marcha nuestra querida Academia de la Guardia Civil, por citar sólo proyectos en los que ante el Gobierno Central nuestros Parlamentarios y Parlamentarias tienen que dar la cara y hasta jugarse el tipo. ¿Qué hacer, pues? Mi humilde opinión y mi postura de ciudadano de a pie es que esto no debe quedar así y mucho menos en el olvido. Mi primera protesta la estoy ya manifestando con la realización de este escrito; pero estoy dispuesto a seguir haciéndolo también de otras maneras, si es necesario. Y mi protesta no quiero que sea ciega ni apasionada, por lo que si a Jaén había que hacerle recortes, sé que se podían haber hecho en otros proyectos y no en la autovía A-32. FERNANDO GÁMEZ DE LA BLANCA – Colaborador.
Y es que los proyectos, las buenas intenciones, las promesas…, no son realidades y, hasta tanto no lleguen a serlo, hay que ser muy prudentes y no lanzar las campanas al vuelo, dando como hechos lo que aún son proyectos, que hoy son y mañana desaparecen de un plumazo.
Siguiendo con asiduidad las informaciones que nos llegan a través de los diversos Medios de Comunicación, podemos constatar con preocupación la gran cantidad de desaciertos con que los Políticos, que nos gobiernan y también los que representan a todos los españoles, nos sorprenden cada día. Desaciertos a cual más lamentable, porque parece ser que tales políticos están cada vez menos preparados y más incapacitados para resolver los problemas que acucian a los españoles en el momento presente de la historia de España. Hay que suponer la buena voluntad de todos ellos y el valor que demuestran presentándose en unas listas a nivel nacional, autonómico, provincial o local para prestar un servicio al resto de los ciudadanos y liderar la promoción y extensión del bien común de todos ellos, y más aún en tiempos difíciles, como los que corren; pero, a pesar de tantas dificultades, esos hombres y mujeres luchan denodadamente por escalar los más altos puestos de responsabilidad y de gobierno que nuestra, aún imperfecta, democracia les ofrece. De las intenciones ocultas de cada uno y cada una de nuestros políticos por acceder al poder, no me voy a preocupar ni tengo datos suficientes para hacer un juicio de valor. Como anteriormente he escrito, se supone la buena voluntad y el valor intelectual y moral en todos ellos y ellas para procurar el Bien Común y no el propio, como estamos conociendo que sucede más veces de lo tolerable. Pero sentadas estas premisas, no acabo de comprender, y como yo muchos ciudadanos y ciudadanas de a pie, por qué tras un margen temporal de actuaciones y decisiones de nuestros políticos, a las que no acompaña el éxito y la solución en los problemas que se les presentan y más aún si no actúan con arreglo a las directrices que los técnicos y entendidos en las diferentes materias les presentan; por qué, repito, no escuchan, rectifican y actúan, olvidándose de su propio egoísmo, como se les indica y se les aconseja. Los votos de una mayoría de ciudadanos no dan al gobernante “patente de corso” para gobernar según sus caprichos y en contra de las indicaciones y consejos que técnicos, asesores y personas más preparadas y experimentadas les ofrecen. Hoy estamos viviendo en España y en otras naciones de la Unión Europea momentos muy difíciles para la economía, el trabajo, la justicia, la sanidad…, en los que hay que tomar decisiones serias, contundentes y hasta dolorosas para salir de esta situación que nos agobia y que nos puede hundir a muy corto plazo en un negro pozo del que va a ser muy duro y difícil salir. Podemos entender los esfuerzos de nuestros políticos por no dramatizar y por ofrecernos calma y esperanza; pero lo que no entendemos es que, a los que hemos elegido para que nos dirijan, estén continuamente “echando balones fuera”, culpando a la oposición de sus errores (la oposición está para oponerse, no para ofrecer soluciones pues ya no sería oposición), a veces mintiendo y lo que es peor no tomando las decisiones y ofreciendo las medidas correctas y útiles que nos saquen de esta agobiante situación. Cada vez me convenzo más de que no todas las personas valen para ser y ejercer como políticos; aunque algunos amigos míos digan que en democracia todos pueden ser políticos en ejercicio, como no todas las personas valen para otras profesiones de gran preparación y riesgo. Por desgracia la experiencia nos está demostrando que eso no es así. Basta ver la situación de tantos y tantos Ayuntamientos, Diputaciones, Comunidades Autónomas e incluso, y lo que es peor, de la propia Nación. Muchas voces autorizadas y amigas, incluso de su propio partido, están señalando al Gobierno la ruta a seguir para salir de la situación angustiosa en la que la mayoría de los españoles estamos inmersos. ¿Oirán esas voces nuestros políticos con humildad y con interés? ¿Rectificarán el rumbo? ¿Tomarán decisiones acertadas? Lo que no deben olvidar es que la paciencia de los ciudadanos tiene un límite y llegar a traspasarlo puede ser muy arriesgado. No obstante de los errores también se aprende. Quizás no sea todavía demasiado tarde. Fernando Gámez de la Blanca – Colaborador.
Para las personas sencillas y para los ciudadanos de a pie, que sufren con más rigor la crisis por la que atravesamos, esto tiene una solución sencilla: una vez dado el tiempo suficiente de confianza a cualesquiera gobernantes, si éstos no consiguen los objetivos fijados y prometidos en sus respectivos programas electorales y no saben atajar las dificultades añadidas a su periodo de gobierno, que se marchen, que renuncien y, si no lo hacen, a elegir a nuevos gobernantes antes de que los actuales sigan ofreciendo “paños calientes”, sigan parcheando o lanzando continuas “cortinas de humo” que oculten o mal arreglen la verdadera situación de nuestro país.
Una de las principales virtudes que todo político debe tener es la de ser consciente de sus propio valor, de su propia preparación y la de saber conocer sus limitaciones y errores. En una palabra tener un código ético o moral que presida todas sus actuaciones y decisiones, porque está actuando y decidiendo, es decir gobernando, para los DEMÁS y no solamente para él.
Cuando me pongo a escribir esta colaboración para nuestro Semanario Comarcal, aún resuenan los ecos y también las voces disciplinadas, recias y contundentes de miles y miles de personas de toda edad, condición social e ideología, que desde más de cien ciudades españolas e incluso europeas y del resto del mundo han manifestado su descontento y total rechazo a la recién aprobada “Ley de Salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo” por el Senado español. (¡Cuánta redundancia y necia palabrería en el título de la Ley para encubrir las palabras “muerte provocada de inocentes”!). Pero en este nuestro país, ¿cuándo se va escuchar siempre, y no sólo cuando convenga al Gobierno de turno, el clamor de la calle, del pueblo, de una gran mayoría, y no sólo a las minorías que interesen? ¿Cuándo se van a tener en cuenta las opiniones y razonamientos de cientos de expertos sociales, económicos, religiosos en cuestiones vitales para la sociedad y el bien común y sobre todo para la defensa de la Vida, que tan hondo calan en la población? Sigo insistiendo que hay temas y áreas en las que legislar, en las que es fundamental ponerse de acuerdo todas las fuerzas políticas buscando, al igual que se hizo con la Constitución que nos rige, un consenso total. No se puede estar legislando durante cuatro años para derogar a los cuatro u ocho siguientes. ¡Eso no es serio, ni es hacer política que busca el Bien Común de todos los ciudadanos! ¡Qué lamentable espectáculo el presenciado hace unos días en el Senado de la Nación, viendo a un grupo de “señorías” aplaudir a las Ministras de Sanidad e Igualdad (que por cierto no son madres) tras la votación, como si de un triunfo espectacular se tratara el conseguido con la aprobación de tal nefasta ley! ¡Cuánta incongruencia, una vez más, por parte del Partido gobernante en sus decisiones respecto a la Vida! Organismos y personas de prestigio nos vienen advirtiendo del “invierno demográfico” en el que nos estamos sumiendo y que paulatinamente se va adueñando de nuestra vieja Europa y de muchos países desarrollados; “invierno demográfico” que se favorece con leyes como la que el Senado acaba de aprobar, y que pronto entrará en vigor, para hacer la situación en nuestra Patria más dramática aún. Si vamos reduciendo la natalidad, quienes trabajarán, cotizarán y se beneficiarán más que ninguno serán los inmigrantes que nos llegan y que el tema de la natalidad no les asusta, porque están mentalizados por sus costumbres o por su religión a tener más descendencia, a ser pródigos en hijos. Los pueblos que no se renuevan con el nacimiento generoso de niños y niñas pronto llegarán a invertir la pirámide de la población para hacerse viejos en poco tiempo, con las consecuencias de toda índole que ello conlleva. Además de la raíz viciada, bajo mi modesto punto de vista, que esta Ley tiene hay algo aún peor, “la instrumentalización de la Educación al servicio de la ideología abortista y las restricciones a la objeción de conciencia de los médicos”, según palabras del portavoz de la C.E.E. Y sigo preguntando, ¿cómo es posible que haya tanta facilidad para abortar, aún en adolescentes de 16 y 17 años, cuando se les prohíbe otras actividades menos perjudiciales y menos crueles? ¿Qué transmisión de valores se está dando a la juventud y en especial a las mujeres? ¿Ya no es algo hermoso y sagrado ser madre? ¿Ya, porque ellas paren, ellas deciden unilateralmente sobre la vida de otro ser distinto a ellas? ¿Y el que colabora en ese embarazo, el hombre, no tiene nada que decir, ni que opinar? ¡Es una cadena de interrogantes que se plantean, a los que no se están dando respuestas satisfactorias ni mucho menos convincentes! Una Ley muy polémica que en el fondo hará sonrojarse a los políticos que legislan y que uno no entiende cómo han podido dar su apoyo perteneciendo a formaciones como CIU, PNV e incluso al PSOE, toda vez que ya se van conociendo reacciones adversas a la misma por parte de militantes y cargos políticos de esta formación. Valga como botón de muestra la cita que sigue con las palabras textuales del Vicealcalde de Paradas (Sevilla), Sr. Montero, por lo significativas y aclaratorias que son: “Nunca permitiré que mi nombre aparezca junto al de una organización que legitima la muerte de inocentes”. Fernando Gámez de la Blanca – Colaborador
Superprotección y recorte de condenas a delincuentes, terroristas, asesinos…; No rotundo a la guerra; condenas severas a la violencia de todo tipo; cárcel a los corruptos; y un largo etcétera de acertadas decisiones. Pero oídos sordos y mirada para otro lado ante la muerte de inocentes con las propuestas de leyes para favorecer el aborto y pronto, si Dios no lo remedia, también para la eutanasia, que son leyes de muerte y violencia para los más débiles y desprotegidos de la sociedad.
¡Bravo por su valentía Sr. Montero! ¡Que aprendan muchos políticos que se declaran cristianos, pero no obran como tales. Y es que “predicar no es dar trigo”.
Por consenso entre el Ayuntamiento y los carnavaleros, se ha decido “donar” el 10% de los premios y de la taquilla a los afectados de Haití. Si en vez de Úbeda, esta medida la huviese tenido Cádiz o Brasil, me parecería una medida totalmente loable, alturista y provechosa. Aunque para esta podre gente, actualmente, cualquier “miaja” es provechosa, hay que decir que, desgraciadamente, ni esto es Cadiz, ni esto es Rio de Janeiro. Si tomamos como ejemplo a nuestra vecina Baeza, estos han donado 15.000 €, y yo personalmente, dudo mucho que Úbeda, con más población, y por tanto con más recursos, se acerque con este 10%, lo más mínimo, a la cantidad aportada por nuestra hermana patrimonial.
Haremos pues un cálculo ficticio, y siempre por lo alto. Si en la Final del Concurso, en el Teatro Ideal Cinema, metieramos a 1000 personas (“apretás como churros”), con una taquilla de 10 € por cabeza, nos saldrían 10.000 €, de los que sólo se dona el 10% o sea 1.000 €. Teniendo en cuenta que los premios del Carnaval rondan los 8.400 €, y quedandonos sólo con ese ridículo 10%, ampliaríamos la donación otros 840 € más. Muy bién señores, ya llevamos donados 1.840 €, eso sí “apretaos como churros”. A eso hay que sumarle la taquilla de los Premios “Lo Mejor”, del sábado 27 de Febrero, la cual si metemos a otros 1.000 “churros”, perdón quise decir personas, y como esa donación si es al 100% (contando de que no descuenten de ese 100% los costes de personal, instalaciónes varias, montaje, luces y sonido), tendríamos otros 10.000 euritos donados. Por lo que, siendo esto así contaríamos con el siguiente titular: “El Ayuntamiento de Úbeda, donará 11.840 euros destinados a Haití”. En fín, cantidad inferior a Baeza.
Desgraciadamente, aunque Úbeda, es un municipio con una importante producción de aceite, hay que destacar que no somos “churros”. Señores, que a cada evento no van a ir 1.000 personas, primero, por que no caben, y segundo por que el evento “vale pelas”. Por tando me parece que si en vez de 1.000 “churros”, perdón personas, ponemos 500, creo que no exagero demasiado. Por eso, nuevo cambio de titular “El Ayuntamiento de Úbeda, donará 6.840 € destinados a Haití”.
Una verguenza de titular, cualquier empresa fuerte de Úbeda, vease los Biedmas, Calzados Gámez, o Pollos Alameda, (si señores, que aún en crisis la gente sigue comiendo pollo), podría donar esa cantidad y desde aquí les invito a ello, y por extensión al resto de las empresas, y a Alciser. Cualquiera, menos el Ayuntamiento, la empresa más fuerte de Úbeda, la que tiene más número de trabajadores, la que mueve más dinero. Encima, parte de ese dinero no sale de las arcas municipales, el dinero en metálico de los premios (que el Ayuntamiento ya dá por perdido, en concepto de premio), realmente lo donan los carnavaleros. Y del taquillaje fuerte, simpremente se dona un 10%.
¿Donde esta ese famoso 0,7%, del presupuesto municipal, que siempre han apoyado algunos sectores políticos?. Este 0,7% no es ahora para paliar el hambre, es para paliar un hambre concreta, es para paliar el desastre de Haití.
Yo desde aqui, invito al Ayuntamiento, no a subir ese ridiculo porcentaje, sino a poner encima de la mesa, al menos otros 15.000 € al igual que nuestra hermana Baeza. Lo invito a que sea un carnaval 100% benéfico de todo el dinero de las taquillas. Entendiendo que, en cuanto a los premios en metálico, son los propios carnavaleros, los que tiene la última palabra. Invito al Ayuntamiento a que se ponga en contacto con los Gupos Carnavaleros que viene de fuera a actuar, y bajen su cache al mínimo (digo esto, con la ignorancia de que desconozco, si tiene o no cache y a cuanto asciende), y
Espero que el título de esta reflexión, tenga que cambiarlo, e incluso rectificar, si el Ayuntamiento se pone en contacto conmigo en el correo ubedadigital@ubedadigital.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , así lo haré, esperando que la donación final no sea una “persona”, perdón un churro. Daniel A. (ubedadigital.com)
ese ahorro se sume a la donación.
Los excesos del feminismo están provocando un resurgir del machismo, que por otra parte nunca se ha ido. Pudiera ser que el tiempo histórico no fuese ni lineal, como pensamos los occidentales desde la irrupción del cristianismo, ni cíclico, como piensan las culturas orientales y pensaban las culturas clásicas grecolatinas, sino simplemente pendular, y que los excesos de un lado tuviesen como respuesta un viaje precipitado del péndulo hasta el otro extremo, viviéndose épocas de mesura y cordura sólo durante el breve tramo central del viaje pendular. El patriarcado y el machismo tuvieron como sana respuesta el feminismo, que reivindico la igualdad de derechos (también de deberes) entre hombres y mujeres. Pero el feminismo viajó hasta uno de los extremos de la curva pendular, pretendiendo un juicio universal sobre los hombres y tratando de imputarles todos los crímenes padecidos por las mujeres desde que el mundo es mundo, los pasados y los que todavía padecen muchas mujeres. La consecuencia, claro, es que las voces sensatas comienzan a hablar y a decir las evidencias que no quieren verse, con el objetivo de que el péndulo se mueva hacia las zonas templadas de su curvado viaje, pero con el riesgo de que alcance nuevamente un extremo opuesto al actual. Pero como el péndulo sigue todavía en la lado del feminismo –que no postula la igualdad entre hombres y mujeres sino lo contrario del machismo, o sea la superioridad de las mujeres sobre los hombres– sobre estas voces sensatas recaen de inmediato toda clase de condenas, juicios y prejuicios.
El machismo sigue vivo, lo he dicho, y se muestra en el calvario padecido por María José Carrascosa en los Estados Unidos: machistas son las palabras del juez, machistas las reacciones poco afortunadas de algunas asociaciones de padres. Pero la otra cara de la moneda, el otro extremo del péndulo, viene dado por una Ley de Violencia de Género que cada vez provoca más reacciones sensatas que piden su revisión, porque deja en desamparo a los hombres, porque ampara las denuncias falsas –le guste o no a las asociaciones feministas esto es meridianamente cierto– y porque invierte la carga de la prueba, ya que ante una acusación de ese tipo es el hombre el que tiene que probar su inocencia. A mí los hijos de puta que maltratan a sus mujeres no me merecen ningún respeto y soy partidario de que se pudran, literalmente, en las cárceles. Pero sigo convencido de que es preferible que haya mil culpables sin condena a un solo inocente condenado, y una ley que está favoreciendo la condena de inocentes –no hablo sin saber: yo conozco un inocente condenado– merece ser revisada. Urgentemente. Pero ocurre que cuando alguien dice esto, como el juez Serrano de Sevilla, carga contra él la caballería pesada del feminismo, que en lugar de trabajar juntamente con tantos hombres que repudiamos el machismo, lo que hacen es despreciarnos por el simple hecho de haber nacido tales hombres, instaladas en la falsa superioridad moral del victimismo.
Pero yo, hoy, no quería hablar de cosas tan trascendentales. En realidad quería quedarme en el tema de los Reyes Magos y de las personas que los encarnan. Así que a lo que iba: en Úbeda se presentaron más de cuarenta personas –entre ellas cinco mujeres– para el sorteo de Rey Mago, que se celebró el día 23. Los afortunados con la mágica corona fueron tres hombres, y ya andan por ahí algunas mujeres diciendo que para cuándo mujeres Rey Mago.
¿Mujeres Rey o Reya o Reina Mago o Maga? Pues yo, que no soy machista ni nada que se le parezca, ni retrógrado, ni patriarcalista ni nada parecido, no lo veo, que quieren que les diga. Y creo que lo sensato es que para el “puesto” de Rey Mago sólo puedan presentarse hombres. Porque vamos a ver: primero, los críos no son tontos, y si cuando los Reyes los reciben la tarde del 5 de enero les habla una mujer, pues saben que algo falla y a mí no me gustaría que ninguna mujer le rompiera la ilusión a mi Manuel; y segundo, habrá que decir de una vez que para estas cosas testimoniales, simbólicas, festivas, no hay problema en que los hombres participen de unas y las mujeres de otras, y que no debe haber problema para que los Reyes Magos sean hombres de igual manera que no lo hay para que las mujeres –y sólo las mujeres– puedan ser falleras mayores, reinas de las fiestas allá donde estas costumbres existen, alcaldesas de Zamarramala o cosas similares.
Una mujer tiene –o debe tener– los mismos derechos que un hombre. Debe cobrar el mismo sueldo por igual trabajo. Las mismas oportunidades para promocionarse social y profesionalmente. La misma libertad libre de prejuicios para acostarse con quién le de la gana. Una protección laboral específica para sus periodos de embarazo y maternidad, protección que objetivamente no cabe en el caso de un hombre. Todos los derechos que le han sido negados a lo largo de la historia. Pero una cosa es eso y otra muy distinta sería montar un pollo porque alguien, con dos dedos de cuerda frente, dijera que sí, que los Reyes Magos sólo pueden ser hombres. Porque si por esto se enfadan las feministas, femilistas o feminazis, que diría Pérez Reverte, pues habrá que postular entre los carnavaleros de Cádiz que los hombres exijan “su derecho” a vestirse de piconeras en el Carnaval y en ese plan. OTRO CAMINO 29-12-09
Este galardón premia a los jóvenes valores de Andalucía con el objetivo de brindarles una ayuda económica que les permita seguir ahondando en su formación y preparación.
En esta segunda edición de los Premios la elección en el campo de los Valores Sociales recayó en Luis Miguel López Magaña, de Úbeda, nacido en 1982.
Luis Miguel es muy conocido en los ambientes juveniles salesianos de Úbeda, Granada y actualmente de Sevilla, que es donde trabaja.
Ingeniero Técnico en Informática de Gestión es Profesor del Colegio Salesiano “S. Pedro” de Triana-Sevilla. Los primeros años de su formación los vivió en los Salesianos de Úbeda, para posteriormente realizar sus estudios universitarios en Granada.
Siempre ha estado ligado al MJS (Movimiento Juvenil Salesiano) y a las actividades pastorales y formativas del mismo, sobre todo en la atención de los más desfavorecidos, llegando a implicarse plenamente en las labores a favor de la juventud como exigencia de su vocación de Salesiano Cooperador.
Es el Secretario de la Asociación de intervención social “NAO”, surgida en Granada en el ámbito de los Salesianos de la mente y el corazón inquieto de Miguel Ángel Caballero, y extendida por toda Andalucía.
El jurado que concede los premios ha destacado su actividad en equipos de voluntariado, por lo que supone de pedagogía para la difusión de los valores de civilidad, tarea en la que el galardonado ubetense ha mostrado una intensa dedicación.
Desde estas líneas felicitamos cordialmente a “Luismi” y hacemos extensiva tal felicitación a todos los que también han hecho posible que él haya llegado a donde está: sus padres y familiares, los salesianos, sus educadores y animadores, sus amigos y compañeros, los jóvenes y las jóvenes que lo quieren y son su campo de misión; y todos los ubetenses, sus paisanos, nos congratulamos, porque con jóvenes de esta talla nos sentimos orgullosos y seguros ante el futuro de nuestra sociedad.
¡Enhorabuena “Luismi” y a conseguir plenamente las metas que te propongas! Fernando Gámez de la Blanca – Colaborador
Hace pocos días organizado por el Grupo Joly y con el patrocinio de Caja Madrid se entregaron en el Palacio de Ferias de Málaga los galardones del “Segundo Premio Andaluces del Futuro”, entrega que estuvo presidida por el Consejero de Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía D. Martín Soler.
Mi amiga Joaquina cumplió 96 años al día siguiente de ingresar en el hospital con una grave neumonía. Pareciera que, como escribió Boris Vian, Joaquina “no quisiera morir/ sin dejar de probar/ el sabor de la muerte”. El caso es que, pocos días más tarde, aparentemente recuperada y en la tranquilidad de su casa, mi amiga murió dulcemente sin que se cumpliera su deseo de vivir 100 años. Estuvo a punto de sobrevivir a esta rebelde o perenne crisis y, con tiempo por delante, estoy seguro de que con sus consejos y reflexiones habría contribuido a solucionarla o superarla si la hubieran escuchado.
A su manera, con su tremendo sentido de la realidad y una larga experiencia vital, Joaquina sabía mucho de lo que hoy llamamos management, una cosa extraña que algunos han querido elevar a la categoría de ciencia autónoma y autosuficiente, eso sí, buscando el beneficio por el beneficio, dejando de lado a las personas e ignorando saberes previos, colindantes y relevantes, como los de la filosofía, sociología, antropología, derecho o historia, que han sido las coordenadas que han cartografiado al hombre a lo largo de su historia. Y un programa así está condenado al fracaso.
Ésa es la teoría, claro, porque cuando el capital se volvió impaciente han sido el egoísmo insolidario y sin límites, la mentira y el engaño, además del trabajo de mesnadas de sinvergüenzas sin escrúpulos, faltos de profesionalidad y con ganas de hacerse ricos como fuese en un par de semanas, los que nos han llevado donde estamos y los que nos volverán a traer a poco que nos descuidemos. Los humanos estamos hechos así: vivimos en la apariencia, que nos engatusa y -a veces- nos empuja al precipicio. En los últimos años, y más allá de Madoff y compañeros mártires, con la ayuda de muchas instituciones financieras casi todos aparentábamos ser lo que no éramos, y así nos fue.
Lo de Joaquina, y a ella vuelvo, era curioso. Bastan tres apuntes para dar testimonio de su noble pensamiento y de su sincera modernidad. Siempre dijo que había que hablar de personas y nunca de recursos humanos, una denominación que transforma al hombre y a la mujer en meros adjetivos. Si acaso, decía, habría que insistir en derechos o deberes humanos, incluso en uno que nunca aprobó Naciones Unidas: el derecho a equivocarse, el más humano y sagrado de todos ellos. La gerencia, ha escrito Santiago Álvarez de Mon, es la gestión lúcida del error. Otra cosa bien distinta es el empecinamiento en la equivocación, el engaño sin tapujos, la famosa contabilidad creativa de hace unos años, avanzadilla y preludio de estos tiempos peores.
A los jefes, decía mi amiga y consultora, habría que pedirles que cumplan con su obligación; que se preocupen por la formación y hagan crecer un clima de confianza para que el trabajo sea fácil y el ambiente agradable, y que respeten a los empleados y se hagan respetar por ellos. Ni más ni menos. Ahí se encierra el secreto de la jefatura, muchas veces confundida con el liderazgo. Los jefecillos, aquellas personas que, tengan la categoría o el título que tengan, gritan mucho y a destiempo, pierden las formas con frecuencia y se creen lo que no son, ni son jefes ni son nada; pobres de espíritu, generalmente también pelotas de otros jefes, que hacen trabajar a las personas a su capricho y no, como parece lógico y obligado, para la empresa o institución a la que todos se deben.
Y sobre todo, concluía Joaquina, como el tiempo es olvido y es también memoria, además de cabal, hay que ser siempre decente; una palabra síntesis que iba, en su forma de entender la vida, más allá de todas las acepciones que recoge el diccionario: honesto, justo, debido, digno, de buena calidad, etc. Ser decente es cumplir con la obligación que nos corresponde y nos compromete a cada uno, hacer lo que debe hacerse y dar ejemplo. El que es fiel con uno mismo no puede ser falso con nadie.
Y hasta aquí las reflexiones de mi maravillosa consultora senior, una persona de las que merecen la pena y que con los años aprendió a relativizar los asuntos, nos enseñó a comprender y luchó por comprenderse. Al final, como morir es una costumbre que debe tener la gente, mi amiga Joaquina se fue en silencio y entre el calor de quienes la querían (“el ayer siempre absorbe al anteayer/ y viene a ser un resumen del pasado”, según Benedetti), y sus cenizas, su recuerdo y sus enseñanzas se quedan para siempre en los ignotos cerros de la ciudad de Úbeda, donde nació, vivió y murió. Descanse en paz. Juan José Almagro.
Director general de comunicación y responsabilidad social de Mapfre.
En una correcta y sana Democracia es lo más natural del mundo que los ciudadanos elijan a sus representantes, se expresen con plena libertad y sin ofender a nadie, se manifiesten ante sus gobernantes siempre que consideren que sus intereses están siendo lesionados y sus derechos más elementales están siendo conculcados y, en fin, exijan con corrección que la consecución del Bien Común de todos los ciudadanos sea la norma de actuación de los que dirigen los destinos de la Sociedad.
La situación por la que España atraviesa en la actualidad nos muestra diferentes frentes a los que el Gobierno tiene que atender con precisión y acierto para que tal situación no se le escape de las manos. Y por lo que estamos viendo día a día esto no está sucediendo. Abundantes manifestaciones y protestas se suceden casi a diario para reivindicar derechos que se conculcan, pedir soluciones a problemas sangrantes que agobian a sectores importantes de la Sociedad, llamar la atención de los gobernantes porque sus actuación no les satisface y pedir, y pedir más cordura y precisión en las decisiones que se adoptan en el ámbito económico, social, autonómico, de la seguridad ciudadana, de la inmigración, educativo, judicial, médico, ambiental, etc., etc…
Y a las pruebas me remito. En la semana que ha pasado y siguiendo las informaciones no sesgadas, ni manipuladas de ciertos Medios, he podido comprobar, escuchando, viendo o leyendo de aquí y de allá, la extensa y, me atrevería a decir, muy preocupante situación que se presenta y a la que el Gobierno no puede ni debe hacer oídos sordos, ni mirar para otro lado como si nada sucediera: multitudinaria manifestación contra la Ley del Aborto, (se le ha querido restar importancia, desviando la atención con ciertas “anécdotas menores” que de nada han servido para miles de personas sensatas que han sabido valorar en su justa medida el clamor de esta manifestación); la de los Inmigrantes, el mismo día por la mañana; la del secuestro de los atuneros vascos y gallegos; las del cambio climático, las de los trabajadores autónomos, que no pueden más; las de los parados en diversos lugares de España; la de los Jueces; la de los ganaderos con sus ovejas por el centro de Madrid y la del sector lácteo; la de las familias de los afectados por lesiones cerebrales; las de …., las de… y así podríamos seguir en una lista interminable que nos manifiesta el clamor continuo y el descontento general que una gran parte de ciudadanos y ciudadanas tenemos con la gestión que el Sr. Zapatero, su Gobierno y el Partido que los sustenta están realizando, con la complicidad añadida de algunos Sindicatos que parece tienen miedo a enfrentarse con valentía al Gobierno. ¿Por qué será?
Y el Gobierno, ¿cómo responde? Propiciando una y otra vez “cortinas de humo”, que distraigan; “volviendo la mirada hacia otra parte”, “culpando de todo a la oposición”, que tiene defectos y graves, pero los mismos que ustedes; tomando decisiones a veces acertadas y muchas veces desacertadas, que hasta sus mismos seguidores critican y no “agarrando el toro por los cuernos”, como en lenguaje popular se suele decir, sobre todo en lo que a la crisis económica se refiere, que debe ser la preocupación primera, según manifiestan todas las encuestas realizadas. Y también añado y suscribo lo que leí en un artículo hace días: “La corrupción en España se ve ya como algo natural, se convive con ella y además no supone un castigo en las urnas”, para apoyar mi tesis de que la solución tampoco está en manifestar con obsesión casi enfermiza quién es el más corrupto en Política, sino en evitar esa corrupción, por lo que abogo por una regeneración moral de casi toda la Clase Política de nuestro País.
No soy ni político en ejercicio, ni analista económico, ni experto en leyes; pero sí soy un ESPAÑOL PREOCUPADO por mí mismo, por mis hijos y nietos y por la juventud en general, de qué País estamos construyendo, de qué Leyes estamos elaborando, de qué Estado de Bienestar estamos ofreciendo, de que Bien Común estamos buscando, y si todo esto y más no se está consiguiendo con los Gobernantes que tenemos, es preciso, y urgente, tras una seria reflexión, un recambio en las Políticas que nos ofrecen y un recambio en las Personas que dirigen tales políticas, antes de que sea demasiado tarde.
No voy a señalar, como salvadores, a tal o a cual Colectivo o Partido para que lo lleve a cabo. ¡Que hablen las urnas, que hable el pueblo!, porque la respuesta no es “estamos haciendo lo que podemos”, sino que ese “lo que podemos” sea lo correcto, lo eficaz y lo que nos vaya sacando primero de la crisis actual y después de todo lo que sigue a la misma.
Con todo el respeto del mundo, que me merece el cargo que ocupa, permítame que le diga Sr. Presidente del Gobierno español: Use del talante del que tanto ha presumido y por favor, escuche, escuche y “NO MIRE PARA OTRO LADO”, ni mucho menos se jacte de seguir adelante con sus proyectos, a pesar del continuado clamor de la calle contra muchos de ellos. Fernando Gámez de la Blanca
Colaborador de ubedaenlared.com















